Cada artículo.
Cada foto.
Empezó a darse cuenta de cuánto la amaba.
Y con qué crueldad lo destruyó todo.
Cuarenta días después de su desaparición, le entregaron un sobre.
Sin dirección de remitente.
Dentro solo había una memoria USB.
Y la llave.
Llave antigua de plata.
Tenía grabado el símbolo de Aurora.
La memoria USB contenía una grabación de vídeo.
Elara apareció en la pantalla.
Vivo.
Pero cansado.
Como si hubiera envejecido de la noche a la mañana.
- Si estás viendo esto, significa que aún no puedo regresar.
Julian se quedó paralizado.
— Encontré las respuestas.
Pero junto con las respuestas, encontré una nueva verdad.
Victor Black nunca fue el principal enemigo.
Él era simplemente un artista.
Julian sintió frío.
- Hay alguien más.
Alguien mucho más alto.
Alguien que aún permanece en las sombras.
Alguien que ha estado controlando los acontecimientos durante los últimos veinte años.
Ella guardó silencio.
Entonces ella dijo:
— Y lo peor es que... esta persona sabe de ti.
El vídeo ha terminado.
Julian permaneció inmóvil durante un largo rato.
Luego miró la llave.
Luego a la pantalla.
Y de repente me fijé en un detalle.
En el último fotograma, había una ventana detrás de Elara.
Y fuera de la ventana...
Faro antiguo.
Un faro muy familiar.
Un faro que estaba situado en una pequeña isla frente a la costa de Maine.
El lugar donde se conocieron.
Un lugar que solo dos personas conocían.
Él lo entendió.
No fue una advertencia.
Eso fue una pista.
Invitación.
Y al mismo tiempo, el comienzo de un nuevo misterio.
Porque cuando Julian llegó a la isla dos días después, el faro estaba vacío.
Elara no estaba allí.
Pero había una rosa fresca sobre la mesa.
