Una madre soltera cayó rendida en pleno vuelo nocturno, sin notar que su bebé dormía sobre el hombro de un desconocido. Pero cuando despertó y vio lo que él había hecho mientras ella dormía, se quedó sin palabras.
—Necesitaba descansar.
Ella tomó a Lucía con cuidado. La bebé seguía dormida, ahora envuelta no solo en su cobija amarilla, sino también en una manta gris de primera clase.
Elena frunció el ceño.
—¿De dónde salió esto?
Alejandro dudó.
—La pedí prestada.
—Pero estamos en turista.
Él no respondió de inmediato.
Entonces Elena notó algo más. Su pañalera estaba ordenada. El biberón estaba lavado. Había dos botellitas nuevas de agua, un paquete de toallitas húmedas, una cajita de leche infantil y una bolsa con pan dulce envuelta en servilletas.
—¿Qué hizo? —preguntó ella, confundida.
—Nada malo.
—Alejandro…
Él metió la mano en el bolsillo interno de su saco y le entregó una tarjeta.
Elena la leyó bajo la luz tenue del avión.
Alejandro Herrera
Director General
Fundación Raíz y Futuro
Elena levantó la mirada.
