Una mujer de 65 años se sorprendió al descubrir que era preg.nant, pero cuando llegó el momento de dar a luz, el examen del médico reveló algo que dejó a todos en sho.ck.LKS
Eleanor miró a la joven durante un largo momento antes de hablar.
“Yo solía hacer esa misma pregunta”.
La joven levantó la cabeza.
Eleanor sonrió suavemente.
“¿Puedo decirte algo que aprendí?”
La mujer asintió.
Eleanor dobló las manos en su regazo.
“El niño no era real”.
La habitación se quedó completamente quieta.
“Pero tu amor fue”.
El silencio.
“Llevaste la esperanza”.
Una lágrima rodó por la mejilla de la joven.
“Te imaginabas cumpleaños”.
Le siguió otra lágrima.
“Soñabas con primeros pasos, primeras palabras, primeros abrazos”.
La mujer empezó a llorar abiertamente.
“Y cada parte de ese amor existía”.
La voz de Eleanor permaneció tranquila.
“La persona puede no haber sido real”.
Ella puso una mano sobre su corazón.
“Pero el amor fue”.
Durante varios segundos nadie habló.
Entonces sucedió algo notable.
La joven asintió.
Sólo una vez.
Un pequeño movimiento.
Pero fue suficiente.
Porque por primera vez desde que recibió su diagnóstico, alguien le había dado permiso para llorar.
No el cuerpo.
