Abandonada, sin dinero y dando a luz sola, pensó que lo más difícil ya había pasado. Entonces, un médico respetado entró en la habitación, miró a su bebé y rompió a llorar. Nadie estaba preparado para lo que sucedió después.

Calma.

Un hombre conocido en todo el hospital por no perder nunca el control, ni siquiera en las peores situaciones de emergencia.