El millonario regresó a casa temprano… entonces la criada susurró: “Silencio, señor. Necesita ver esto ahora mismo”.

La voz de Sara cambió inmediatamente.

—No dejes que nadie salga con documentos.

Alexander colgó el teléfono.

Recogió las rosas aplastadas del suelo y miró a Valentina.

—No vas a firmar nada. No te vas a casar con nadie. Y nadie te volverá a llamar loca por negarte a ser vendida.

Abajo estallaron los aplausos.

Valentina palideció.

—Ya empezó.

Alejandro respiró hondo.

—Entonces yo también empiezo.

Bajó por la escalera de servicio. En la sala, Renata, hermosa con un vestido plateado, brindaba con Javier Beltrán y Nicolás. Sobre una mesa, el abogado Damián ordenaba documentos.

Uno de los invitados vio a Alejandro.

La música se detuvo.

Renata se giró. El color desapareció de su rostro.

-Alejandro…

Recogió las rosas destrozadas.

-Sorpresa.

Nadie sabía aún que la fiesta se había convertido en un juicio…

PARTE 3

Renata se acercó a Alejandro con su sonrisa de fotógrafa.

—Deberías haber avisado. Habríamos preparado algo.

—Veo que estás lo suficientemente preparado.

Alejandro tomó uno de los documentos de la mesa. Allí estaba el nombre de Valentina, su número de fideicomiso, cláusulas sobre “inestabilidad emocional” y transferencia temporal de derechos.

—Tiene dieciséis años —dijo.

Renata endureció su mirada.

—Y se comporta como una amenaza para esta familia.