- No.
Mi padre sacó una carpeta.
Una carpeta negra gruesa.
Y lo puso sobre la mesa.
— El malentendido surgió hace ocho años, cuando mi hija me convenció de creer en la integridad de este hombre.
Julien apretó la mandíbula.
- ¿Qué quieres decir con esto?
- Lo descubrirás ahora.
Abrió la carpeta.
Sacó el documento.
Luego otro.
Luego el tercero.
Todos estaban mirando.
Nadie lo entendió.
Hasta que el padre levantó la primera hoja.
—¿Alguien aquí sabe quién es el dueño de esta casa?
Inés levantó la mano casi de inmediato.
— A la familia Laurent.
El padre sonrió.
Con una sonrisa extraña.
No es amable.
- Error.
Estaba desconcertada.
Anna frunció el ceño.
- ¿Qué?
El padre giró el documento hacia los presentes.
— La única propietaria del inmueble es Camilla Duval.
El silencio estalló.
- ¡¿Qué?!
El grito de Inés fue el primero en oírse.
Literalmente corrió hacia los documentos.
- No.
Ella agarró la sábana.
Lo repasé con la mirada.
Pero otra vez.
Pero otra vez.
Y su rostro palideció.
Julien permaneció en silencio.
