—Carlos, frena un momento en la farmacia de la esquina, por favor —dije, intentando mantener la voz nivelada—. El doctor me dio una muestra de analgésico para Sofía, pero prefiero comprar el jarabe completo por si le duele más tarde.
—Lo compramos luego, cerca de la casa —replicó él, con los nudillos blanqueados por la fuerza con la que sujetaba el volante.
—No, prefiero ahora. Hay demasiado tráfico adelante y la niña ya se está quejando —insistí, poniendo una mano sobre su brazo. Sentí sus músculos completamente rígidos, como un resorte a punto de saltar.
Carlos suspiró, visiblemente irritado, y giró el volante hacia la derecha, adentrándose en la calle lateral que conducía directamente hacia la zona comercial donde se encontraba la delegación policial. Estacionó el auto frente a una farmacia que, por fortuna, estaba a menos de cincuenta metros del edificio de la policía local.
—Bajo yo —dijo él, amagando con abrir la puerta.
—No, no sabes cuál es la marca exacta que me recomendó el médico, déjame ir a mí. Quédate con Sofía, no tardo nada —le respondí, abriendo mi puerta antes de que pudiera objetar.
Caminé a paso rápido hacia la entrada de la farmacia, pero en cuanto crucé el umbral y me aseguré de que Carlos no podía verme a través de los cristales ahumados del coche, salí por la puerta lateral de emergencia que daba al callejón contiguo. Corrí como nunca antes lo había hecho en mi vida. El aire me faltaba y las lágrimas de pura confusión y miedo empañaban mi vista, pero la imagen de mi hija sentada en el asiento trasero con ese hombre me daba una energía desesperada.
Entré en la comisaría tropezando, llamando la atención de los oficiales de la entrada. Un sargento de mediana edad me vio al borde del colapso y me guio rápidamente hacia una oficina privada. Con las manos aún temblando incontrolablemente, saqué la nota arrugada del doctor y se la entregué, junto con mi documento de identidad.
—Por favor, mi esposo está en el auto con mi hija... el dentista me dio esto... no entiendo qué está pasando —logré articular entre sollozos.
