—No puedo seguir ocultándoselo. Ella cree que adopté a los niños porque quería formar una familia…
Me quedé paralizada.
Me acerqué a la puerta.
Entonces escuché algo que hizo que el mundo se detuviera.
—No puedo permitir que se entere cuando ya no esté aquí.
Después vino el silencio.
Y luego una pregunta que me destruyó por dentro.
—Doctor Ramírez… ¿cuánto tiempo me queda?
La verdad que cambió todo
Regresé al dormitorio sin poder respirar.
Javier estaba muriendo.
Y lo sabía desde hacía tiempo.
Sabía que tenía una enfermedad grave.
Sabía que el tiempo se agotaba.
Y aun así me convenció de dejar mi trabajo.
Me convenció de adoptar.
Me convirtió en madre.
Todo sin contarme la verdad.
Sentí rabia.
Dolor.
Traición.
Esa misma noche preparé mis maletas y las de los niños.
Llamé a mi hermana.
—¿Podemos quedarnos contigo?
Una hora después ya nos habíamos ido.
