“¿Nos Vas a Matar? Si Es Así… Hazlo Rápido” — Dijo la Niña Sin Hogar al Hombre Más Temido del Barrio
Don Ernesto Salgado no era un hombre que se arrodillara.
No ante nadie.
No ante nada.
Pero esa noche… ahí estaba.
Con las rodillas hundidas en el lodo de un callejón oscuro de la colonia más olvidada de la ciudad.
Su traje caro ya no importaba.
Sus zapatos italianos estaban cubiertos de basura.
Y, aun así… no miraba hacia abajo.
Miraba a la niña.
Pequeña. Flaca. Sucia.
Pero con unos ojos… que no eran de niña.
No había lágrimas.
No había miedo.
Solo un vacío… profundo… como si ya lo hubiera visto todo.
Apretaba a un bebé contra su pecho.
