El millonario estaba a segundos de subir al coche que lo llevaría directo a la muerte, hasta que el hijo de la empleada doméstica le susurró: “No te muevas.”

La agente la miró.

Renata repitió:

—Dijo que ya lo había hecho antes.

Cuando Alejandro regresó una hora después, la casa estaba llena de policías. Había cajas de evidencia en el recibidor, computadoras aseguradas, documentos saliendo del estudio privado de Renata y empleados agrupados junto a la cocina con cara de susto.

Marta estaba abrazando a Mateo cerca de la lavandería.

Alejandro caminó hacia ellos.

Mateo lo miró como si todavía no creyera que estuviera vivo.

—¿Ya terminó? —preguntó el niño.

Alejandro se agachó frente a él.

—Lo peor sí.

—¿La señora Renata…?

—Se la van a llevar.

Mateo bajó la mirada.

—Yo no quería destruir su familia.

Alejandro sintió que esa frase le partía algo por dentro.

—No la destruiste tú —dijo—. Tú impediste que ellos destruyeran más vidas.

En ese momento, dos agentes bajaron con Renata por la escalera.

Ya no parecía la mujer impecable de la mañana. Su cabello estaba desordenado, su rostro pálido y sus manos esposadas al frente.

Al ver a Alejandro, se detuvo.

Por primera vez, no tuvo una frase preparada.

—Alejandro… —murmuró.

Él no respondió.

Renata miró a Mateo.

El niño se escondió un poco detrás de su madre.

Entonces Renata entendió.

—Fuiste tú —dijo con una mezcla de odio y asombro.

Marta dio un paso al frente, temblando.

—No se atreva a culpar a mi hijo.

Alejandro levantó la mano, no para callarla, sino para protegerla.

—Mateo dijo la verdad —dijo él—. Algo que usted olvidó hacer hace mucho.

Renata abrió la boca, pero no salió ninguna explicación. Porque no había una que alcanzara.

Los agentes la llevaron hasta la patrulla.

Antes de subir, ella miró una última vez la casa, la fuente, los ventanales y el jardín que pensó heredar con una firma manchada de muerte.

La puerta se cerró.

Y Renata desapareció de la vida de Alejandro con el mismo sonido seco con el que se cierra una tumba.

El caso se volvió escándalo nacional.