El secreto de la mansión destruyó la mentira de toda la familia.

 

Después de eso, su expresión facial cambió.

Como si viera algo distinto al papel.

Y un fantasma.

—¿Qué es? —susurré.

Me miró.

Había algo alarmante en sus ojos.

Algo que nunca había visto antes.

Miedo.

Miedo real.

Y fue entonces cuando pronunció la frase que lo cambió todo.

- Este documento no debería haber existido.

Nadie lo entendió.

Incluso yo.

El padre levantó lentamente la sábana.

— Porque la persona que lo firmó…

Se quedó en silencio.

La habitación se enfrió.

Mucho frío.

— Murió hace once meses.

Y en ese momento, el rostro de Julien se transformó en una máscara de horror.

Nadie respiraba.

Literalmente nadie.

La lluvia seguía golpeando contra las ventanas.

Pero ahora ese sonido parecía lejano.

Era como si el mundo entero se hubiera retirado.

Quedándonos solos.

Y el documento.

Un documento firmado por un hombre muerto.

—¿Qué significa esto? —susurró Claire.

El padre dirigió lentamente su mirada hacia Julien.

—Creo que tu hermano sabe la respuesta.

Julien palideció aún más.

- No.

- ¿No?

El padre cogió el periódico.

— Firma del notario Albert Morel.

Anna respiró hondo.

Ella conocía ese nombre.